Como bien sabéis, nunca he tenido un lirón, el renacuajo duerme mal unos días y horrorosamente mal otros. Últimamente, estos últimos habían pasado a ser la norma. Además, había cogido la costumbre de no poder dormirse tras ninguno de sus múltiples despertares si no tomaba un biberón de leche con cereales.
Aparte de ser un horror, que se tomara más de medio litro de leche todas las noches después de la cena y antes del desayuno es peligroso, fomenta la obesidad infantil y yo creo que no llegar a hacer la digestión de un biberón y tomarse otro no puede ser beneficioso. La situación había llegado a ser insostenible, a veces, se despertaba cada hora u hora y media, chillando, y no había forma de calmarlo si no era con biberón. Por eso y porque llegó un punto en que ni él ni nosotros podíamos más, decidimos tomar cartas en el asunto y empezar lo que una amiga llamó "Operación Ovejita".
¿En qué consiste la Operación Ovejita? Pues básicamente, en intentar re-educar el sueño del renacuajo de modo que consigamos descansar los tres lo máximo posible. Nos planteamos aguantar al menos una semana con lo que habíamos decidido para darle tiempo a acostumbrase y a ver si funcionaba o no. No hemos aplicado ningún método en particular, pero probablemente hayamos probado partes de varios. No ha sido un Estivill, pero lo hemos dejado llorando a ratitos. No ha sido un Duérmete niño ni ninguno de los de los gurús del sueño, simplemente nos hemos dejado llevar por nuestro instinto y por el amor hacia nuestro niño. Para nosotros, había ciertos objetivos claros: en primer lugar, que no dependiera obsesivamente del biberón para dormirse, si se tiene hambre, se come, si no, hay que saber dormirse de otra forma. En segundo lugar, que supiera que quedarse solo en la cuna no significa que no lo queramos ni que lo abandonamos, que se sintiera seguro y relajado. Después de una semana de operación, os contaré cómo nos ha ido:
La primera noche fue de traca, horrorosa, al pobre le pilló descolocado que lo que le funcionaba antes, ahora no funcionara. Le costó horrores dormirse, se despertó mil veces y como no le dábamos biberón, no conseguía dormirse y se frustraba. Tuve que terminar acostándome con él en la cama de su cuarto y después de hora y media de mimos, de calmarlo e intentar que se sintiera seguro conmigo, consiguió dormirse.
La segunda noche fue un sueño. Se durmió bastante bien, aunque se le notaba como asustado de que me fuera de la habitación, pero se le pasó pronto. Durmió bastantes horas del tirón, se despertó una vez de madrugada para un bibe y se volvió a dormir otra vez hasta por la mañana. Él solito, en su cuna y sin lágrimas, la mejor noche en meses, parecía un espejismo!!!
Por desgracia, lo fue, la tercera y cuarta noche no fueron tan malas como las de antes de la Operación Ovejita, pero no fueron buenísimas. A esto le sumamos una otitis del chiquitujo y una visita de mamá a urgencias, que acabó con Mr. Sapo y el renacuajo colechando media noche y claro, descontrol total de nuevo. A partir de la quinta-sexta, parece que la cosa se ha estabilizado un poco y sigue un ritmo más fijo, se despierta un par de veces en la noche pero se calma con chupete o con agua y luego se despierta otra vez para tomarse un biberón y se duerme tranquilo después. Es decir, se suele despertar unas 3 veces, pero solo toma biberón una y no se desvela tanto (aunque hay excepciones)
¿Hemos conseguido algo con la Operación Ovejita? Yo creo que sí, a lo mejor es que las cosas estaban tan mal que peor no podían ir, pero me parece que hemos avanzado algo. Al menos, ahora se está durmiendo muy bien él solito, sin lágrimas, sin miedos, sabiendo que si nos llama, vamos, pero que si salimos de la habitación no significa que lo abandonemos. El renacuajo es un niño muy independiente y normalmente, no quiere ni colecho, ni dormir en brazos, él solito se busca su postura en su cuna y se duerme tan feliz. Otro gran logro ha sido pasar de 5 o 6 biberones por noche a 1 o como muchísimo, 2. Creo que saber dormirse sin comer es un avance muy importante y que es bueno para su salud.
¿Lo hemos conseguido todo? Ni mucho menos, que un niño de un año y pico se despierte 3 veces cada noche (en las noches buenas) no me parece lo más agradable ni deseable, pero cada niño tiene unos ritmos y ser madres y padres tiene estas cosas, no podemos pretender dormir a pierna suelta hasta las 11 de la mañana! Yo firmaría seguir así por las noches una buena temporada más, no ir para atrás, así conseguimos descansar y él se despierta feliz y contento. Si ya pudiera solo despertarse esa vez de madrugada para tomar su biberón, ya sería todo perfecto, no podría quejarme, pero bueno, creo que tenemos que estar contentos con lo (poco que hemos) conseguido y centrarnos en mantenerlo (los niños son muy de rutinas, y con que un día te la saltas, ya se vuelven a descontrolar).
Todavía hay veces en que se desvela y berrea durante un buen rato y veces en que no se quiere dormir de ninguna manera, pero creo que estamos cogiendo fuerzas en general (hay días que conseguimos dormir hasta 4 horas seguidas) y que el tema sueño podría ir bastante peor, así que seguiremos con la técnica, intentando calmarlo con mimos, chupete y agua y soñando con que llegue un día en que no sea necesario hacer eso y podamos dormir 5 o 6 horas del tirón de nuevo!
¿Y vuestros hijos, duermen bien? ¿Habéis usado alguna técnica con ellos? Para las que aún no sois mamás, ¿cómo creéis que llevaréis el no dormir del tirón? ¿es algo que os preocupa?