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martes, 26 de junio de 2018

Veranito

En primer lugar, perdonad mi ausencia. Podría decir que es el estrés de la bimaternidad, el cansancio del trabajo, fin de curso....pero realmente, y aunque todo eso sea más que verdad, os estaría mintiendo. No he publicado nada simple y llanamente por falta de inspiración. Mi vida con hijos se ha vuelto de un rutinario que no sé si tengo algo que aportar, no se me ocurren temas interesantes, ni debates que pueda abrir y enriquecerme con vuestras opiniones ni anécdotas relevantes que deba compartir con vosotros. Pero bueno, os pondré un poquito al día de cómo vamos por esta familia batracia y cómo se plantea nuestro verano.


En primer lugar, qué alegría que el calor haya tardado en llegar este año. Y no me malinterpretéis, me gusta el calor, pero tumbada en la arena con una cervecita bien fría y disfrutando de las vacaciones. Pero para el final de curso, con todos ya cansados, deseando que lleguen las vacaciones, que haya hecho fresquito es lo mejor que nos ha podido pasar. Hemos terminado el curso mucho mejor que otros años, con más planes para los niños por las tardes sin ese calor sofocante, sin tener que encerrarnos en casa con el aire acondicionado hasta las 9 de la noche. Pero que haya llegado justo con el verano también es de agradecer. Estos últimos días estamos aprovechando para remojar estos cuerpos batracios como buenos anfibios que somos. Ranita está este año en una etapa mucho mejor, menos bebé y más consciente y está disfrutando mucho, aunque es mucho más miedosa que Renacuajo, que de siempre ha sido un pescaíto. También ayuda que es mucho más cauta, tiene más establecidos los límites físicos por donde puede jugar y corretear sin peligro y eso se traduce en una tranquilidad muuuucho mayor para nosotros!


Y la novedad de estas vacaciones es que tenemos planeado un viaje en coche para recorrer media España en unos 10 días! Unos 1000 kilometritos nada menos de ida y otros tantos de vuelta! Es un poco locura (vale, un mucho locura), pero nos apetecía tremendamente hacer este viaje en familia. Yo recuerdo los viajes que hacía con mis padres y hermano de niña como grandes aventuras y ha surgido la posibilidad y nos lanzamos a la piscina!!! (bueno, a la carretera!). Nuestra idea es hacer etapas de unas 4 horas al día, que nos parece llevadero para los niños, viajando solo por la mañana o por la tarde, según el día, y descansando la otra parte, pero lo bueno de ir en coche es que puedes ir ajustando las etapas si te hace falta. Para el coche, llevaremos arsenal de películas, música y entretenimientos varios para amenizar los viajes y luego, hemos reservado hoteles siempre con piscina y también con animación infantil si era posible, para que los niños se lo pasen mejor. También queremos hacer algo de turismo de ciudad, aunque sea un paseíto por el casco histórico, y un poquito de turismo rural, pero no sé yo si es querer acaparar demasiado!

Respecto a las comidas, no me preocupan lo más mínimo. Mis niños siguen siendo limas que se comen lo que sea y donde sea. Los puedo sacar de casa sin el más mínimo problema para comer y dormir, me lo ponen muy fácil en ese sentido. Para las noches, estamos en momento transición cuna-cama de Ranita, así que creo que nos iremos adaptando según el hotel y la noche si hay cuna o cama. Y a mitad de viaje, celebración familiar de noche....hasta las 2.30 de la mañana, que es el primer bus de vuelta al apartamento....no sé muy bien cómo voy a gestionar a dos niños de 4 y casi 2 hasta esas horas!!! Pero bueno, ya os contaré!

¿Y vosotros, os atrevéis a hacer viajes largos con niños? ¿Viajasteis de niños con vuestras familias? ¿Tenéis algún truquito para viajar con peques? Un besote y espero que mi sequía creativa pare y pasarme más por aquí (si a alguien se le ocurre algún tema interesante del que quiera que hable, soy todo oídos, bueno, más bien ojos!!!! ;) Besotes!

lunes, 9 de octubre de 2017

¡Viva el veroño!

No sé en otras zonas de España, pero por aquí, el otoño solo ha llegado al calendario, en ningún caso a la temperatura ni tiempo que hace. Por un lado, es un engorro, ya que la vida continúa, empieza la rutina, el cole, la vuelta al trabajo (hace ya más de un mes!!!)...y con calor, todo cuesta más, no paras de sudar, no puedes salir a ciertas horas, es como si nos quedáramos anclados en un eterno síndrome post-vacacional a mitad de octubre. Sin embargo, por otro lado, los fines de semana están siendo de película, sobre todo, porque en esta familia, somos más amantes del agua que los pescaítos!

Así que estirar el verano nos está sentando de lujo. Llevamos 2 fines de semana seguidos de veraneo (otoñeo??) fabulosos. El fin de semana pasada nos fuimos a un hotel en la playa, de estos con pulserita y animación constante. No hace falta que os diga cómo lo pasamos! Los niños disfrutaron una barbaridad. Nos bañamos en la piscina, fuimos a la playa, arrasamos en el buffet, bailamos la coreografía de la música discotequera con los animadores a las 12 del mediodía como si fueran las 4 de la mañana! La escapada fue de 10, pero gran parte del éxito fue el tiempo, porque ir a un hotel de playa con piscina y que haga fresco o mal tiempo no tiene mucho sentido.

Por otro lado, este fin de semana hemos ido a mi amada TierraParaíso y el tiempo ha estado igual o mejor que el fin de semana pasado!! Hacía tan bueno que hemos repetido playa y piscina, hemos saltado olas, jugado en la arena y nos hemos ahogado en la piscina! (inciso, no ha sido tan preocupante la cosa, es que Renacuajo está empezando a ir a natación y no quiere ver los manguitos ni en pintura, así que se lanza sin el más mínimo miedo, aunque se hunda!). También hemos comido sardinas asadas, hemos hecho barbacoa al aire libre y los niños han correteado en manga corta al sol. Una prolongación en toda regla del veraneo soñado. 

He de confesar aquí, de todas formas, que el otoño es mi estación favorita. No hace calor, las ciudades y campos se tiñen de colores maravillosos, los olores y el inicio del frío, todavía tímido, me encantan, así que estoy deseando que llegue, pero mientras tanto, a disfrutar de este veroño que tantas cosas buenas tiene!!! 

¿Qué tal tiempo hace por donde estáis vosotros? ¿Cuál es vuestra estación preferida? ¿Ha cambiado vuestra percepción desde que sois padres?




jueves, 2 de julio de 2015

Viajar con niños

Viajar puede ser un gran placer, lo sé por experiencia. A Mr. Sapo y a mí nos conocían los amigos y familiares como Willy Fogg y Romy. Pero desde que llegó el renacuajo a nuestras vidas, los viajes han cambiado un poco.

Hay niños a los que no les gusta nada viajar, salir de la rutina los pone nerviosos, se marean en el coche, no toleran el avión o se aburren como ostras. En esos casos, las familias suelen ir reduciendo sus viajes a los estrictamente necesarios y optando por otras formas de ocio. Hay otros niños que viajan bien, aguantan el trayecto bastante bien y luego en el lugar de destino, se adaptan bien y disfrutan.

Nosotros, por nuestras circunstancias familiares, hemos tenido que hacer viajes largos en coche (7 u 8 horas) desde que el renacuajo tenía 4 meses y en general, no nos podemos quejar. Al principio, lo llevábamos en el grupo 0, en contra de la marcha, y yo me sentaba detrás con él. La rutina era siempre la misma, un par de horas de siesta, parada, un par de horas de juego o vídeo, parada y una minisiesta y un par de horas de locura intentando entretenerlo como podía hasta llegar al destino. Es decir, viajes largos y pesados pero aguantables. Hace unos meses lo cambiamos al grupo 1 y escogimos uno que va en el sentido de la marcha, en particular, la silla Romer Versafix. Estamos encantados con la elección y él también. Desde que lo pusimos en el sentido de la marcha, yo me siento delante, en el asiento del copiloto, y él va detrás del conductor. Así lo veo, puedo acceder a él y jugar un poco con él sin tener que sentarme atrás y cuando se duerme o ve los dibujitos, puedo hablar tranquilamente con mi marido, que es algo que se valora mucho! Una cosa buena del coche es que tu hijo solo te molesta a ti, que es un alivio, porque en otros medios de transporte más colectivos, aparte de intentar controlar a tu hijo y entretenerlo, tienes que preocuparte porque moleste lo menos posible.

Respecto a viajes en avión, nuestro primer viaje en avión como familia fue para su cumpleaños, que como sabéis, celebramos en el extranjero. La experiencia fue durilla por las características de mi hijo. Como sabéis, mi renacuajo no para, es un rabo de lagartija y estar sentado y quieto no es lo suyo. Y menos, a las 9 y media de la noche. Así que el viaje de ida fue 2 horas de horror y 1 de sueño. No había quien lo tuviera sentado con el cinturón puesto, y menos, con el sueño que tenía. No conseguía dormirse (no le gusta mucho que lo toquen ni que lo acunen, le gusta dormirse él solito, moviéndose con libertad, y eso en un avión no es viable). Así que fue un poco pesadilla. Luego en el país de destino, todo genial. Se lo pasó en grande, comió cosas típicas y le encantaron y se portó de lujo. El viaje de vuelta tampoco estuvo muy mal, estaba menos cansado y conseguimos entretenerlo mejor. Por eso, en septiembre nos volvemos a liar la manta a la cabeza y nos vamos de vacaciones al extranjero!! A ver cómo nos va! Deseadnos suerte! ;)

Por ahora, el coche y el avión son los medios de transporte que hemos usado con el renacuajo (bueno, el tren de cercanías, el taxi y el autobús urbano también, pero esos no cuentan!), pero este viernes se plantea otro reto: nos vamos en AVE! Mr. Sapo no puede cogerse vacaciones todavía y nosotros estamos ya hartos de pasar calor en este secanal, así que el mar nos llamaba a gritos y nos pareció que la mejor opción para viajar el renacuajo y yo solos sería el tren. El autobús lo descarté desde el principio, sé que no habría manera humana de controlar al renacuajo más de 20 minutos en un asiento de autobús, ni loca! El coche, yo sola con él detrás 6 o 7 horas tampoco me parecía muy lógico, así que pensé que el AVE podía ser buena opción. A priori, creo que es un modo de transporte apto para niños, en especial, para niños movidos, porque es rápido, el niño se puede mover por el tren, pasear, ir a la cafetería para cambiar un ratito de aires... Me parece menos claustrofóbico que otros medios de transporte y es seguro y cómodo. El problema va a ser llevar la maleta y al renacuajo a la vez. No sé muy bien cómo me voy a apañar, pero creo que pondré mi mejor sonrisa y recurriré a algún alma caritativa que me ayude a subir y bajar la maleta del tren mientras yo sujeto al niño, porque las dos cosas juntas creo que no voy a poder. Y dejar al niño 2 segundos mientras bajo la maleta tampoco, que en 2 segundos tiene este niño tiempo de meterse debajo de las vías, subirse al techo o llegar a la cabina y poner en marcha el tren!!!

Y vosotros, ¿qué medios de transporte creéis más adecuados para viajar con niños? ¿Os molesta que viajen otros niños cerca y se porten mal? ¿Habéis reducido vuestros viajes desde que sois padres o pensáis hacerlo cuando lo seáis?