Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta vacaciones. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de julio de 2015

Viajar con niños

Viajar puede ser un gran placer, lo sé por experiencia. A Mr. Sapo y a mí nos conocían los amigos y familiares como Willy Fogg y Romy. Pero desde que llegó el renacuajo a nuestras vidas, los viajes han cambiado un poco.

Hay niños a los que no les gusta nada viajar, salir de la rutina los pone nerviosos, se marean en el coche, no toleran el avión o se aburren como ostras. En esos casos, las familias suelen ir reduciendo sus viajes a los estrictamente necesarios y optando por otras formas de ocio. Hay otros niños que viajan bien, aguantan el trayecto bastante bien y luego en el lugar de destino, se adaptan bien y disfrutan.

Nosotros, por nuestras circunstancias familiares, hemos tenido que hacer viajes largos en coche (7 u 8 horas) desde que el renacuajo tenía 4 meses y en general, no nos podemos quejar. Al principio, lo llevábamos en el grupo 0, en contra de la marcha, y yo me sentaba detrás con él. La rutina era siempre la misma, un par de horas de siesta, parada, un par de horas de juego o vídeo, parada y una minisiesta y un par de horas de locura intentando entretenerlo como podía hasta llegar al destino. Es decir, viajes largos y pesados pero aguantables. Hace unos meses lo cambiamos al grupo 1 y escogimos uno que va en el sentido de la marcha, en particular, la silla Romer Versafix. Estamos encantados con la elección y él también. Desde que lo pusimos en el sentido de la marcha, yo me siento delante, en el asiento del copiloto, y él va detrás del conductor. Así lo veo, puedo acceder a él y jugar un poco con él sin tener que sentarme atrás y cuando se duerme o ve los dibujitos, puedo hablar tranquilamente con mi marido, que es algo que se valora mucho! Una cosa buena del coche es que tu hijo solo te molesta a ti, que es un alivio, porque en otros medios de transporte más colectivos, aparte de intentar controlar a tu hijo y entretenerlo, tienes que preocuparte porque moleste lo menos posible.

Respecto a viajes en avión, nuestro primer viaje en avión como familia fue para su cumpleaños, que como sabéis, celebramos en el extranjero. La experiencia fue durilla por las características de mi hijo. Como sabéis, mi renacuajo no para, es un rabo de lagartija y estar sentado y quieto no es lo suyo. Y menos, a las 9 y media de la noche. Así que el viaje de ida fue 2 horas de horror y 1 de sueño. No había quien lo tuviera sentado con el cinturón puesto, y menos, con el sueño que tenía. No conseguía dormirse (no le gusta mucho que lo toquen ni que lo acunen, le gusta dormirse él solito, moviéndose con libertad, y eso en un avión no es viable). Así que fue un poco pesadilla. Luego en el país de destino, todo genial. Se lo pasó en grande, comió cosas típicas y le encantaron y se portó de lujo. El viaje de vuelta tampoco estuvo muy mal, estaba menos cansado y conseguimos entretenerlo mejor. Por eso, en septiembre nos volvemos a liar la manta a la cabeza y nos vamos de vacaciones al extranjero!! A ver cómo nos va! Deseadnos suerte! ;)

Por ahora, el coche y el avión son los medios de transporte que hemos usado con el renacuajo (bueno, el tren de cercanías, el taxi y el autobús urbano también, pero esos no cuentan!), pero este viernes se plantea otro reto: nos vamos en AVE! Mr. Sapo no puede cogerse vacaciones todavía y nosotros estamos ya hartos de pasar calor en este secanal, así que el mar nos llamaba a gritos y nos pareció que la mejor opción para viajar el renacuajo y yo solos sería el tren. El autobús lo descarté desde el principio, sé que no habría manera humana de controlar al renacuajo más de 20 minutos en un asiento de autobús, ni loca! El coche, yo sola con él detrás 6 o 7 horas tampoco me parecía muy lógico, así que pensé que el AVE podía ser buena opción. A priori, creo que es un modo de transporte apto para niños, en especial, para niños movidos, porque es rápido, el niño se puede mover por el tren, pasear, ir a la cafetería para cambiar un ratito de aires... Me parece menos claustrofóbico que otros medios de transporte y es seguro y cómodo. El problema va a ser llevar la maleta y al renacuajo a la vez. No sé muy bien cómo me voy a apañar, pero creo que pondré mi mejor sonrisa y recurriré a algún alma caritativa que me ayude a subir y bajar la maleta del tren mientras yo sujeto al niño, porque las dos cosas juntas creo que no voy a poder. Y dejar al niño 2 segundos mientras bajo la maleta tampoco, que en 2 segundos tiene este niño tiempo de meterse debajo de las vías, subirse al techo o llegar a la cabina y poner en marcha el tren!!!

Y vosotros, ¿qué medios de transporte creéis más adecuados para viajar con niños? ¿Os molesta que viajen otros niños cerca y se porten mal? ¿Habéis reducido vuestros viajes desde que sois padres o pensáis hacerlo cuando lo seáis?


martes, 30 de junio de 2015

¿Vacaciones para criar o malcriar?

El verano ya ha llegado y con él, las vacaciones están a la vuelta de la esquina. En nuestro caso, al ser yo autónoma y tener a la familia lejos el resto del año, hemos decidido pasar todo el verano en nuestros sitios de origen, así que pasamos todo el mes de julio con mi familia y todo el mes de agosto con la de Mr. Sapo.

El verano siempre es una época de salirse de la rutina, de vacaciones en el colegio/guardería, viajes, descontrol, horarios distintos... Hay familias que intentan mantener sus rutinas todo lo posible, porque así se sienten más cómodas y felices. En nuestro caso, nunca hemos sido muy estrictos con las rutinas, así que en general, nos parece que ese descontrol es normal y que forma parte de la esencia de las vacaciones. Además, en nuestro caso, a ese descontrol normal se le une el descontrol de vivir 8 semanas en casa de los abuelos, con sus costumbres y horarios particulares, que pueden parecerse o no a los nuestros. Esta convivencia lleva acarreadas unas normas de comportamiento y respeto no escritas que ahora incluyen al renacuajo también. Ya los padres y madres no somos los únicos responsables de nuestros hijos y los únicos educadores, al tener contacto con sus abuelos, tíos...y vivir en su casa durante una temporada, creo que tienen derecho a influir en la educación y crianza de los hijos. El problema viene cuando existe disparidad de criterios entre padres y abuelos. En nuestro caso, como solo vemos a los abuelos tres o cuatro veces al año, intentamos respetar sus ideas, incluso cuando no las compartimos. Sin embargo, hay veces en que lo que unos padres piensan que es conveniente para sus hijos y lo que piensan los abuelos difiere mucho y ahí vienen los problemas.

Muchos niños se "malcrían" en verano. Los abuelos les consienten cosas que sus padres no y los padres o no se enteran o no se enfrentan a los abuelos en ese tema. Otras familias consideran que la autoridad siempre debe venir de los padres y que los abuelos deben acatar en todo momento las decisiones de los padres y que se deben respetar los horarios y costumbres del resto del año. Nosotros somos de la opinión de que todo tiene un punto medio. El verano no es época para criar ni para malcriar. Las vacaciones son eso, vacaciones, momentos en los que se distienden las obligaciones y se permiten algunos caprichos. Si además, vives en casa ajena, creo que no puedes exigir vivir bajo tus normas, ni siquiera en lo que respecta a tus hijos, tu familia y tú sois invitados en una casa y debéis aceptar ciertas normas. Si no te gusta, vete a un hotel y haz lo que quieras durante tus vacaciones, mientras no afecte a nadie más que a tu familia.

A nosotros nos encanta acostarnos tarde una noche jugando a las cartas, comer un día a las 4 y media porque en la playa se estaba de lujo y juntarnos 30 para una barbacoa sin que celebremos nada en particular. Pues creo que a nuestro hijo no le podemos pedir otra cosa. Supongo que por la salud mental de toda la familia, intentaremos tener una cierta rutina de comida y sueño, pero con flexibilidad para romper esa rutina, para hacer que las vacaciones no sean una prolongación del resto del año pero sin tirar por la borda toda la tarea de crianza que hacemos día a día. Es decir, una pausa en la rutina, un poquito de criar y un poquito de malcriar, sin llegar a extremos.

¿Qué pensáis vosotros? ¿Cómo se plantea vuestro veraneo? ¿Tienen los abuelos derecho a "malcriar" a los nietos? ¿Os molesta que os quiten autoridad o que desmonten rutinas que lleváis tiempo instaurando? ¿Les dejáis que eduquen a vuestros hijos o eso es tarea vuestra?  ¿Sois de seguir rutinas o de romperlas? Espero vuestras opiniones!