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lunes, 7 de noviembre de 2016

Mi bimaternidad

Siempre supe que tener 2 hijos tenía que ser difícil, pero realmente, no creía que fuera a serlo por los motivos que lo está siendo. Pensé que sería muy cansado, que lo es, y muy gratificante, que también lo es, pero ahora que tengo 2 hijos, puedo decir que lo que más me está costando es no poder darles a ambos la atención que requieren y necesitan. Creo que nunca he sido una madre hiperprotectora, pero me está costando mucho. Se me parte el corazón cada vez que estoy con Renacuajo consolándolo por cualquier cosa y Ranita empieza a llorar desconsoladamente y le digo a Renacuajo que me tengo que ir a por la hermanita y me dice: ¡pero es que yo también estoy llorando!! :( Y tiene toda la razón :(

Supongo que es inevitable y probablemente, hasta beneficioso, no poder darle a tus hijos una atención totalmente personalizada, que aprenden a compartir, a ser pacientes, a esperar, pero me sobrepasa muchas veces y me cuesta mucho trabajo. Normalmente, voy dando prioridad a cada uno cuando la tiene y me apaño, pero hay momentos en los que es muy difícil, sobre todo, cuando Renacuajo me necesita (berrinche, caída, desastre doméstico, enfermedad...), porque Ranita no espera (obvio, es un bebé, la pobre no entiende eso de "ahora le toca a tu hermano, espera 5 minutos"). Eso es lo que más me cuesta, mucho más que el cansancio físico, que la preocupación multiplicada por dos, que la cordura dividida hasta su mínima expresión, que la aniquilación completa y absoluta de mi persona (y mi pareja) durante unos (interminables) meses. Pero sobrevivo. 

Y sobrevivo. sobre todo, por tres motivos principales:
  • El primero y más importante, sin dudarlo: MR. SAPO. No sé qué haría sin él. Pienso muchas veces en las madres/padres solteros y no sé cómo lo hacen. Mi reconocimiento desde aquí. Pero pienso que sin la inestimable colaboración de Mr. Sapo, ya hace tiempo que habría perdido la poca cordura que me queda. Gracias a él, puedo dedicarle atención a mis dos hijos de forma individual y hasta tener pequeños ratitos para mí cuando él está en casa. No concibo la maternidad de otra forma; en casa, los niños son de los dos y juntos, somos un equipo, pero separados, somos capaces de encargarnos sin problemas de ellos (lo de la lactancia materna es lo único que Mr. Sapo aún no ha perfeccionado! ;)

  • El porteo. Gracias al fular, tengo las dos manos libres y a una Ranita frita que me dejan dedicarme a Renacuajo cuando estoy sola con los dos. Podemos jugar, pintar, leer un libro, pasear, ir al parque...dejarle al pobre de Renacuajo que se vuelva a sentir hijo único, centro de mi vida, durante unas horas. Cuando está Mr. Sapo con nosotros, a veces, se queda él con Ranita y yo disfruto con Renacuajo, pero si papá está en casa, Renacuajo prefiere compartir tiempo y atenciones con la hermanita a quedarse sin su papá, así que solemos estar en familia los 4.

  • La guardería: porque Ranita también merece atención, y con Renacuajo alrededor, siempre tiene que compartir, nunca tengo tiempo a dedicarme a ella en exclusiva, sé que es lo que toca por ser la segunda, pero si puedo darle a ella también sus ratitos de atención, pues mucho mejor, así que las mañanas son para nosotras, para poder jugar en la cama, tumbarnos en la mantita de juegos, intentar coger el sonajero, pasear...para que Ranita también experimente un poco la sensación de amor y cariño de su madre en exclusividad, como si fuera el primer bebé, no siempre teniendo que compartir a su mamá!

Así es como sobrevivo, si no fuera por estas tres cosas , mi bimaternidad sería muy diferente y probablemente , estaría aún menos cuerda! Y hoy, dos de esas tres cosas me faltan: Mr Sapo tiene un día intensivo en el trabajo y Renacuajo no ha ido a la guarde porque se está recuperando de otra bronquitis , así que espero que el porteo sea nuestra solución mágica hoy, porque si no, creo que será mi fin y este será mi última entrada! ! Jajaja ;p

jueves, 29 de septiembre de 2016

Porteando que es gerundio

Pues sí, es más que oficial. Ranita aborrece el carro. Así, sin más rodeos ni paños calientes. La escena suele ser la siguiente: visto y arreglo a Renacuajo y a Ranita, monos monísimos. Me adecento yo. Salgo a lucir a mis dos luceros por mi barrio, henchidísima de orgullo. Tres pasos después, Ranita empieza a berrear cual posesa, como si estuviera sobre una cama de faquir. La tengo que sacar y cogerla en brazos porque ni el meneo ni el chupe ni nada la calman. En brazos, el llanto dura medio segundo; ahí sí que está a gusto. En ese momento, Renacuajo considera muy apetecible salir corriendo hacia la carretera tras una moto, o subirse a una farola, o entrar a una tienda y coger cosas de los estantes o quitarle la pelota al niño de enfrente..., y ahí me veis a mí, con una mano ocupada por la niña y la otra debatiéndose entre no perder el carro o no perder al niño...

Así han sido mis intentos de salir con el carro desde que nació Ranita. Un desastre. Así que al principio, pensé en echar un fular/mochila que me habían prestado debajo del carro por si acaso, para así poder tener ambas manos libres y poder dedicar una al carro y otra al Renacuajo. Al darme cuenta de que el 99% del tiempo, paseaba un carro vacío mientras Ranita iba tan pancha en su fular, decidí que el panorama estaba claro: nuestra salvación sería el porteo.

Desde el embarazo, supe que quería portear a Ranita un poco, con el Renacuajo apenas lo hice y con Ranita me apetecía, lo que no sabía es que no me iba a quedar otra opción. Una amiga me comentó que ella tenía un fular/mochila que ya no usaba y que me podía prestar, la Caboo Carrier, así que yo, encantada. Tengo que decir que estoy muy contenta con mi Caboo, es perfecta para novatas como yo que no se atreven con nudos raros y que tienen bebés pequeñitos y hasta ahora, nos está dando muy buen resultado. Ranita va comodísima y a mí me resulta también muy agradable, no noto contracturas por el peso ni se me clava nada.
Nuestro fular/mochila

Inconvenientes? Pues que a Ranita le gusta tanto que no quiere otra cosa. Es más, prefiere fular a brazos. Así que me paso tooooodo el día cual mamá canguro con mi pequeña cría en su bolsa marsupial. No os negaré la parte romántica de sentir a tu bebé pegadita a ti, pero tampoco os penséis que es todo tan idílico. Al final, hago prácticamente de todo con Ranita encima: cocino, limpio, como, plancho, hago camas, voy al baño, hago la compra, me encargo del Renacuajo... Es casi como si siguiera embarazada, con todas las incomodidades que ello conlleva. ¿Otro inconveniente? Que portear en verano da muchísimo calor. Ambas sudamos la gota gorda. Intento vestirla fresquita, pero cuando hace calor, no hay nada que nos salve.

Pese a todo, en general, creo que el porteo nos está yendo muy bien. Ranita se pasa horas pegadita a su mamá y para nosotros, ha sido la panacea en muchas ocasiones. Aún no sabemos qué es un cólico, por ahora, los berrinches esporádicos incontrolables y aparentemente inexplicables se calman en el fular, me deja salir de paseo con Renacuajo, hacer mil cosas y una cierta organización y rutina. 

Mi experiencia con el porteo es, por tanto, positiva en general, a nosotros nos funciona. Me encantaría poder combinar ambas cosas, carro y mochila, pero iremos viendo poco a poco. Aún no me resigno a no poder salir con el carro algunas veces. Voy dando paseos cortos y en circunstancias inmejorables (recién comida, por la mañana y sin parar el carro) con la idea de ir poco a poco aumentando los tramos de no berreo!! Pero me tengo que rendir a sus gustos y preferencias y ella, claramente, prefiere ir porteada.
Porteando con glamour!!!


Y vosotras, ¿porteais? ¿Le veis las mismas ventajas e inconvenientes que yo? ¿Tenéis algún consejo para mejorar nuestra experiencia con el porteo?