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jueves, 21 de mayo de 2015

Guardería: ¿ángel o demonio?

En primer lugar, sé que esta entrada puede ser un tanto polémica, no busco que todo el mundo comparta mis opiniones y no pretendo dar ninguna clase magistral ni hablar ex-cátedra. Simplemente, este es mi blog y publico lo que pienso y opino, sin querer gustarle a todo el mundo ni bailarle el agua a nadie.

Dicho esto, las guarderías llevan un tiempo de capa caída en cuanto a valoración por parte de los padres y de la sociedad. Gran parte de la sociedad opina que son una simple muestra del fracaso de la conciliación laboral y familiar que vivimos desde hace unas cuantas décadas. (Iba a hablar de esto también, pero creo que me quedaría demasiado larga la entrada, así que lo dejaré para otra entrada polémica!!!) La nueva corriente de crianza "con apego" o "natural" suele sostener que las guarderías no son el mejor sitio para los niños, y que muchas veces, son un simple alivio para los padres, que priman su bienestar al de sus hijos.

Para parte de los que practican esta corriente, lo "natural" es criar a tus hijos en tu casa, dejando incluso de trabajar para dedicarte a ellos. No veo nada malo en ello, pero dudo acerca de los motivos, ya que si se esgrime el de "lo natural", no lo veo tan claro. Nuestras abuelas, y sus madres, abuelas y bisabuelas, y las madres prehistóricas, si es por remontarse, no criaban a sus hijos solas en casa, ni dejaban de trabajar (en sus tareas del hogar, que solían ser extenuantes muchas veces, cuando no trabajaban también en el campo o en otra cosa), los niños se criaban en comunidad, rodeados de otros adultos (normalmente, mujeres) y de bastantes más niños. La mayor parte de los mamíferos, por ejemplo, también cuida a sus crías en grupo, aunque hay ciertas excepciones, obviamente. También hay mamíferos con camadas grandes o muy seguidas que crían a varios hijos a la vez. Por ello, no parece que el entorno "natural" para la crianza sea la soledad de una madre con su bebé entre cuatro paredes. Parece más bien que nos hemos vuelto tan individualistas que hemos avanzado (o retrocedido) y ya no nos necesitamos unos a otros. Por ello, vivimos prácticamente solos, en pequeños grupos familiares con poco contacto con la comunidad, por lo que me planteo si no es positivo que los niños tengan ese contacto con la comunidad al menos un rato al día, que no se encierren en casa con su madre (o padre o abuelos), sino que se beneficien de ese contacto con otros individuos, tanto niños como adultos. Hay padres que alegan que llevando al parque a sus hijos, ya se relacionan con otros. Sinceramente creo que en el parque, con su padre o madre 100% pendiente de él o ella, poco experimenta la socialización real. Creo que los beneficios de socializar son saber que el adulto no te puede atender porque hay otro que lo necesita más, que otro niño te intente quitar tu juguete y no haya nadie para defenderte en ese momento y tengas que aprender tú a hacerte valer y que cojas los virus del niño de al lado y te los lleves a casita.

Sí, otro de los grandes problemas de la guardería son las enfermedades que van cogiendo los niños. Es indudable que con los abuelos o con los padres, los niños enferman menos. También es cierto que en casa enferman menos que si los sacas al parque, y que si en casa, lo tienes todo aséptico, enferman menos. Y supongo que si los metes en una urna de cristal hasta el instituto, también seguirán más sanotes. Pero creo que esa no es la idea. Nuestros antepasados también se ponían malos, era y es su forma de inmunizarse. También, si forras a tu hijo de plástico de bolas, le evitas que se haga chichones o arañazos, pero no es plan. No podemos ni debemos proteger a nuestros hijos de todo. Antes o después, tiene que pasar. Es un verdadero latazo, lo digo por experiencia, y duele el alma al ver a tu hijo malo durante meses, pero es otra etapa de la maternidad. Entiendo al que lo quiere evitar, pero no se puede evitar eternamente que nuestros hijos enfermen, así que lo veo como un mal menor y como un fortalecimiento de su sistema inmunológico.

Por todo ello, creo que la guardería (bien elegida y si al niño también le gusta) puede ser un aliado en la crianza naturalísima y con muchísimo apego de un niño. Considero que es un complemento a nuestros cuidados y crianza, que le aporta cosas que su padre y su madre no le podemos aportar y que le enriquecen como persona y verlo entrar y salir tan feliz me reafirma en mis ideas. Entiendo a los que habéis decidido quedaros en casa, a los que se los dejáis a los abuelos y los que usáis otras formas, pero en mi caso, defiendo el uso de la guardería y les doy a las gracias a nuestras magníficas cuidadoras y educadoras por su cariño y su trabajo.

¿Qué opináis sobre este tema? ¿Sobreprotegemos a nuestros hijos? ¿Puede ser la guardería un aliado en vez de nuestra última opción cuando no hay otra disponible?


domingo, 30 de noviembre de 2014

Bronquiolitis

Pues sí, ya hemos pasado por esa parada, parece que obligatoria para todo bebé que se precie, el pobre renacuajo tiene bronquilitis :(
Todo empezó como un catarro sin más (el tercero en lo que va de otoño y de vida suya). Después de una noche horrorosa en la que no dormimos nada ninguno de los tres y en la que se levantó con fiebre, decidimos llevarlo a la pediatra, que después de auscultarlo lo confirmó: bronquiolitis, pitos en el pecho y muuuuchos mocos y le mandó paracetamol/ibuprofeno, antibiótico y el adorado Ventolín.
Al volver del médico, el pobre estaba fatal, se te partía el alma nada más de verlo así, penoso, blandito, super llorón, mimoso, con muy mala cara... Solo quería estar en brazos (y solo conmigo, a su papi ni verlo) y ni siquiera en brazos se calmaba del todo. Se acurrucaba hacia mí y se quedaba ahí pegadito a mamá como diciéndome: mamá, me duele, no puedo respirar, haz algo! Y es tan duro saber que tu hijo necesita ayuda y tú poco puedes hacer! Gracias a dios, la ciencia y la naturaleza de los niños hizo su efecto y en cuanto le fueron haciendo efecto las distintas medicinas, fue poco a poco mejorando y empezó a querer jugar un poco de nuevo y a reírse. Es raro ver a mi renacuajo tan paradito, con lo activo que es él, nunca quiere demasiados mimos ni tiene mamitis, pero esas horas fue todo lo contrario, lo que hace estar malito!
Las primeras veces, las medicinas costaron un poco, no quería abrir la boca, cuando se las conseguíamos dar, vomitaba...hasta que probamos los supositorios de paracetamol...mano de santo! A él no le molestó nada que se lo pusiera y empezó a hacerle efecto y genial, y claro, al estar mejor, toleró mucho mejor que le diéramos el resto de medicinas. Con la tos aún seguimos lidiando y lo peor es que, entre que no tiene demasiada hambre por estar malo y que cuando le da un ataque de tos después de comer, lo vomita todo, lleva unos días en los que casi no come. Además, tampoco quiere pecho, porque al intentar mamar, se ahoga, así que las noches están siendo infernales, porque si antes se despertaba mil veces pero se calmaba al pecho, ahora ni con esas! :( Parece que estas últimas noches la cosa está mejorando algo porque está volviendo a querer pecho, pero no lo coge con tantas ganas....no sé, habrá que esperar.
El martes tenemos que volver a la pediatra, a ver cómo lo ve, pero está bastante mejor, se le nota, a ver si se le termina de quitar del todo al pobre, que no me gusta nada verlo malito (y lo que me queda cuando empiece la guardería!!!!)