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martes, 22 de septiembre de 2015

Filiación genética y filiación sentimental

Llevo varias semanas dándole vueltas a este tema, pero justo ayer, al leer la noticia de los Cushworth, el tema volvió a mi mente. Los Cushworth son una pareja de salvadoreña y británico que tuvieron un bebé por cesárea en el Salvador. Al despertarse de la anestesia, la madre vio que el bebé que le entregaban tenía la piel más oscura que el que había visto en el quirófano, pero los médicos le dijeron que los bebés cambian de color durante las primeras horas. Los Cushworth se llevaron al bebé a casa, pero seguían sin estar muy conformes y unos meses después, pidieron un test de ADN que demostró que ese bebé no era biológicamente ni genéticamente suyo. Tras hacer el mismo análisis de ADN a otros cuatro niños que nacieron el mismo día, descubrieron que otra familia tenía el suyo y acordaron el intercambio.

Pufff, ¿qué debió sentir esa madre, que había cuidado, amamantado, acariciado a ese bebé como suyo durante meses cuando tuvo que dárselo a otra? ¿Qué sentiría al ver a su hijo biológico por primera vez ya con unos meses? Me pongo en su situación y no sé cómo reaccionaría. Yo creo que la filiación sentimental es mucho más profunda y real que la genética, pero no sé si sería capaz de saber que hay un niño genéticamente mío y de mi marido por ahí y no ir a buscarlo. Pero por otro lado, en el momento que una madre reconoce a su cachorro como suyo, sea genéticamente o no, me cuesta mucho pensar que sea capaz de dejarlo tan fácilmente.

Mi proceso de filiación con el renacuajo no fue inmediato. No sé si fue la falta de parecido físico, la imagen mental que yo me había hecho de cómo sería mi hijo o el cóctel de hormonas, pero en el momento en que vi salir al renacuajo y me lo pusieron encima, supe que moriría y mataría por él, pero no lo reconocí como una parte de mi genética. Estoy convencida de que si en ese momento me hubieran puesto otro bebé o si ese bebé hubiera sido de ovodonación o de doble donación, la sensación habría sido la misma. Me costó aceptar que ese bebé era el desarrollo de una célula mía. Aún sigo bien sin aceptarlo, o quizás, sin darle importancia. El renacuajo no se parece a nadie de la familia, y me da igual. Ahora imagino que me vienen del hospital y me dicen que se equivocaron al traerme al niño de su primer baño (fue en el único momento en que lo perdí de vista) y no sé cómo reaccionaría...bueno, sí lo sé, yo mi niño no se lo doy a nadie ni muerta. Pero en ese caso, mi hijo genético estaría en brazos de otra madre, y no sé qué haría. Por un lado, arrebatarle un hijo a unos padres es terriblemente cruel para ambos, pero por otro, es difícil saber que hay un niño genéticamente tuyo por ahí...En fin, yo no creo que buscara a ese niño, creo que sería dolorosísimo para todas las partes, especialmente, para el niño, y no le deseo eso, pero claro, el mío tiene 18 meses, no 3 como el de la noticia...

¿Creéis que el proceso de reconocer a un niño como hijo tuyo es más automático en niños genéticamente tuyos que en adopciones (ya sea de gametos o de niños ya nacidos? ¿Qué haríais si descubrierais que vuestros hijos no son genéticamente vuestros? A las que sois madres por ovo o adopción de gametos, ¿cómo fue en vuestro caso el proceso de filiación? ¿Os acordáis en algún momento de que esos niños no son genéticamente vuestros hijos u os supone algún miedo o desapego en algún momento? Y a las mamás que han adoptado niños ya nacidos o están en proceso, ¿cómo fue el proceso de filiación/pensáis que será con vuestros hijos?