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viernes, 21 de abril de 2017

Conciliación bimaternal

Soy una privilegiada, sí, lo sé, trabajo en casa, con mucha flexibilidad, en algo que me gusta y no necesito el dinero....todo tan de color de rosa que parece que la conciliación en mi caso no fuera un problema...pero como en todos los casos, lo es. Os cuento mi día a día para que juzguéis vosotros:

Mi jornada laboral se reduce al rato que duerma Ranita, así de sencillo. Normalmente, suele hacer una siesta de una hora y media por la mañana y otra de como mucho una hora después de comer. Es decir, para que no tengáis que sacar la calculadora, un total de dos horas y media al día. Fin. El resto de la mañana, me la paso con ella. Al que piense que trabajar con un niño en casa es posible, le presto la mía un ratito y que me diga. Si la dejas en la cuna, berrea de tal manera que ni Cruella de Vil sería capaz de concentrarse y no ir a por ella y si la dejas en el suelo sin supervisión constante, hace de Roomba humana y en segundos le sacas de la boca 3 pelusas, una rueda de un coche y dos calcetines sucios. Así que eso descartado. Entonces, mi jornada laboral suele empezar, como pronto, a las 10/10.30. Da igual lo pronto que me levante, ella se despierta conmigo, así que esa opción queda descartada. Aprovecho su siesta para trabajar, a tope durante esa hora y media. Luego me la llevo de paseo o jugamos en casa otro par de horas hasta la comida y después de darle de comer, la acuesto otro rato y yo tengo que elegir entre comer o trabajar otra hora. Y fin de la jornada laboral. Y por supuesto, si me llama algún cliente por teléfono, de fondo hay una niña berreando, si viene algún cliente a casa, lo recibo con una niña en brazos, si se pone mala, mi cliente recibe una llamada para retrasar su encargo debido a virus infantiles....todo muy profesional, sí! :S ¿Y qué pasa si un día no se quiere dormir la siesta? Pues que yo había previsto ciertos objetivos laborales para ese día que no se van a cumplir; sin más. Ella es la jefa. Como hoy, que la señorita ha decidido que no se quiere dormir  de ninguna de las maneras y yo tenía una entrega que no se va a producir porque no puedo darle opio, no. También muy profesional, sí....

Normalmente, en mi mundo ideal, a partir de las 4, que recojo a Renacuajo de la guarde, ya se acaba la jornada laboral, bastantes horas les quito ya a mis niños! De 4 a 9 me toca disfrutarlos al 100% y además, si trabajar con un bebé es difícil, con un bebé y un niño de 3 años, ya ni os cuento. Pero los días en que no puedo apañarme con 2/3 horas de trabajo (casi todos, por muy flexible que sea, mis clientes no pueden esperar 4 días a que les haga el trabajo que cualquier otro les hace en 1 día) tengo que arañar minutos por las tardes (como muy probablemente hoy, a no ser que de pronto Ranita decida cambiar de opinión y dormir cual lirón, aunque sea a deshoras) si Mr. Sapo se puede quedar con ellos esa tarde (que obviamente no es siempre) o emplear las maravillosas 3 horas desde las 9 que se acuestan los dos hasta las 12 que empieza a despertarse Ranita (prescindiendo de cena, por supuesto).


¿Por qué lo hago entonces? Por varias razones:
- por salud mental, necesito hacer algo más que ser madre 24 horas al día, empleé muchos años de mi vida en estudiar 2 carreras universitarias como para tener que dejar aparcado mi trabajo sin más, me gustan mucho mis niños, pero mi trabajo también; compaginar ambas cosas es lo que más alegría me da.
- por economía. No, no me es imprescindible trabajar, con el sueldo de Mr. Sapo y los ahorros, podríamos tirar, pero la vida cuesta dinero y esos ingresos nos vienen de lujo.
- por mantener mi puesto de trabajo. Llevo trabajando en esto 10 años y tengo clientes desde casi el principio que se han mantenido fieles y respetuosos todo este tiempo. Si desaparezco 5 años, al volver, tendría que empezar desde el principio, todo lo que he construido empresarialmente se vendría abajo, y no me apetece ni creo que me lo merezca.
- por igualdad. Entiendo que el trabajo de Mr. Sapo es menos flexible, pero el mío no es menos importante, ni mi presencia con los niños es más imprescindible que la suya, no soy ni quiero ser una madre del siglo pasado, respeto a la que lo quiera ser, pero cada uno tiene que buscar lo que le funciona a su familia, y a la mía, una madre descontenta y frustrada le viene fatal.

Así es como nos apañamos en esta casa en el tema de conciliación laboral. Por suerte, Mr. Sapo tiene  cierta flexibilidad laboral y puede trabajar desde casa varias tardes a la semana (aunque ya sabéis que eso es un arma de doble filo) y así nos vamos apañando. Yo trabajo (y cobro) menos de una media jornada normalmente con picos puntuales de trabajo y Mr. Sapo trabaja a jornada completa y entre los dos, nos apañamos como podemos para conciliar vida familiar y laboral.

¿Cómo lo hacéis vosotros? ¿Estáis de acuerdo con nuestra forma de ver la vida familiar y laboral? ¿Me daríais algún consejo?

lunes, 11 de mayo de 2015

Mamá y autónoma

No, esta no es una entrada sobre conciliación laboral en el caso de las mamás autónomas, aunque eso daría para largo y tendido, sino una reflexión sobre las similitudes de ambas figuras que se me ha venido a la mente.

Desde que el renacuajo va a la guardería, el número de virus y bacterias que pululan por mi casa se ha multiplicado por mil, con lo que nuestro sistema inmunitario se va debilitando progresivamente al tiempo que el del chiquitujo se va fortaleciendo. Fue en uno de estos episodios víricos llenos de náuseas, fiebre y malestar general que se me ocurrió comparar mi situación personal como madre con mi situación laboral como autónoma y me pareció que eran bastante similares.

- No tienes derecho a ponerte malo. No, no hay bajas por enfermedad ni mandan a ningún sustituto en tu lugar, por muy mala que estés. Si tienes un proyecto que entregar, tienes que hacerlo aunque sea con 40º de fiebre y si tienes un hijo y el padre de la criatura trabaja ese día o si eres madre soltera, tienes que cuidarlo. Los afortunados de tener la familia cerca pueden delegar un poco en ellos, pero las nuestras están a 6 horas, así que no es plan. Una opción a la desesperada es abusar de la guardería, pero no lo puedes dejar allí todo el día, así que terminas corriendo detrás del niño con los mocos colgando, más náuseas que si te hubieras bebido una botella de tequila, un dolor de cabeza descomunal y unas ganas tremendas de que se duerma una siesta de 4 horas para tumbarte en el sofá con una mantita y dormitar mientras tragas tele (sin olvidar que por la mañana, en vez de poder descansar, has tenido que trabajar 6 horas en las mismas condiciones). Infernal.

- La incertidumbre es constante, sobre todo en lo económico. Nunca sabes con qué dinero vas a contar un mes, porque o te llegan pocos encargos y de poco importe o te llega un gasto imprevisto relacionado con el niño (que hay muchos, y hay que reconocer que las cosas de bebé suelen ser tremendamente caras). Por eso, hay que hacer acopio de reservas y ahorros para los tiempos de vacas flacas.

-No tienes horarios fijos. Lo mismo estás 3 días seguidos sin trabajar en toda la mañana que luego tienes que trabajar 12 horas seguidas los 3 siguientes y con el niño, igual, lo mismo estás varias noches estupendas durmiendo (casi) a pierna suelta que otras en las que te pasas más rato despierta que dormida a lo largo de la noche. Y no, no lo puedes planear ni controlar, tienes que ir adaptándote a lo que viene según viene.

- Es imposible hacer planes. Llevas 3 meses planeando una escapada al campo con amigos, reservas hotelito rural maravilloso y de pronto, a) proyecto enorme, jugosísimo y por supuesto, ultra urgente de viernes a lunes al que no puedes decir que no / b) el niño, que estaba como una rosa, de pronto con 40º de fiebre y vomitando por las esquinas y en ambos casos, todo al garete.

- Es sacrificado pero compensa. Lo has elegido tú, no es un trabajo que te haya impuesto nadie, lo haces porque quieres y porque te da muchas satisfacciones. Es cansado, incierto y absorbente, pero maravilloso. Obviamente, hablo de las dos cosas, de mi trabajo y de ser mamá. Y no cambiaría ninguna de las dos cosas por nada del mundo!

Si es que es como yo siempre digo, que tengo un trabajo a jornada completa que me apasiona, fascina, completa y realiza y aparte, traduzco 2000 palabras al día! ;)