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lunes, 6 de noviembre de 2017

Nuestro destete respetuoso

Como sabéis, más de 14 meses después, nuestra lactancia encontró su mayor bache de su historia: una mastitis con fiebrón y malestar que me tuvo una semana con antibiótico y me hizo plantearme las cosas mucho. Después de darle muchas vueltas al asunto, me di cuenta de que había llegado el momento en el que ya no disfrutaba de dale el pecho a mi hija. No porque me molestara o doliera, no porque sus tomas fueran muy frecuentes, no, simplemente, porque tenía que pasar página. Necesitaba dejar atrás una etapa que no va a volver, dejar que mi hija crezca sin pararla, dejar de ser solo mamá supeditada a ella, dejar que ambas volemos un poco por separado, que estiremos nuestras alas y salgamos del marsupio protector (aunque la imagen de un pajarito en una tripa de canguro ha quedado un poco rara!! jajaja). Entiendo perfectamente a las madres e hijos que prolongan esta etapa, modificando las condiciones, hasta que ambos están preparados, mientras se disfrute, fantástico, pero en nuestro caso, yo me di cuenta de que estaba preparada, y por lo que me demostró Ranita después, ella estaba aún más preparada que yo.

Nuestra lactancia ya había tomado un cariz pre-destete, si se puede llamar así, desde hace tiempo. Sus tomas eran espaciadas y caóticas: lo mismo un día pedía 2 veces que luego estaba 2 días sin pedir. Además, si pedía y en vez de darle teta, le ofrecías un biberón, aceptaba sin rechistar. A partir de la mastitis, la forcé un poquito más a tomar para liberarme yo, para que me vaciara y me descargara el pecho, y la verdad es que noté alivio sin duda. Pero fue ir mejorándome y dejé de insistir, porque ya no me hacía falta y porque tomé la determinación de ir reduciendo tomas hasta poder dejarlo, de la mejor manera posible para las dos. Mi idea, mi plan de destete, era ir espaciando las tomas poco a poco, una vez dejando un día entre medio, a la semana siguiente, dos, y así hasta que lo dejara del todo, en el tiempo que necesitáramos ambas. Pero en estas cosas, no suele ser una la que decide. Ranita me pidió 2 días consecutivos la semana pasada, nunca se lo he negado, estaba saliendo de la mastitis y me pareció un poquito vuelta atrás, por eso de no haber dejado ningún día entre medio, pero no se lo negué. Era domingo por la mañana, en la cama, recién despertadas ambas. Han pasado 8 días desde aquello. Nada. No ha vuelto a pedir. No. Ni una vez. No he tenido que distraerla, ni negarle nada, ni mi organización ha valido para absolutamente nada. 

Ofrecerle teta en una etapa de destete me ha parecido un contrasentido. Quiero dejarlo. Ofrecerle teta en estos momentos sin tener necesidad me parece una tontería. No me molesta ni me he notado el pecho congestionado ni nada de eso. Negárselo me parece poco respetuoso para ella, era algo a lo que no quería llegar y me alegro de que no haya llegado. En algún momento, ha tenido las circunstancias perfectas para pedir, la postura, la hora... y me ha tocado el escote, me ha mirado, ha sonreído, y ha seguido jugando. No me quiere menos, no me necesita menos. Simplemente sabe que ya se ha acabado. Sin traumas para ninguna. Siguiendo sus necesidades, adaptándose a las mías. Creo que mi niña me quiere tanto que ha sabido que mami ya quería parar. Me habría gustado tener una última vez, consciente, para disfrutarla, para recordarla siempre, quizás incluso para fotografiarla, pero 8 días después, empiezo a asumir que eso no va a pasar, y no pasa nada. La quiero igual, o más. Sigo siendo madre, sigue dependiendo de mí muchísimo, se ha roto un vínculo físico que ha dado paso a otro menos tangible pero igual de fuerte. Voy a dejar unas semanas de transición, por si aún necesita alguna toma de despedida, y empezaré a retomar mi vida pre-lactancia. Empezaré con anticonceptivos normales para regular mi anovulación y mis descontroles hormonales, preguntaré por tratamientos de depilación láser, tomaré medicinas cuando las necesite y dejaré a mi niña, a mis niños, por primera vez en mi vida para irme de viaje con mi marido. Me iré con el corazón encogido, con preocupación y liberación a partes desiguales, pero es algo que necesitábamos hacer ambos, es más, creo que lo necesitábamos los 4. Ya os contaré qué tal. 

#treeoflife (4 meses)
Recuerdos maravillosos de una lactancia perfecta
¿Cuándo destetasteis vosotras a vuestros hijos? ¿Fue por iniciativa vuestra o suya? ¿Cómo lo hicisteis? 


jueves, 16 de marzo de 2017

7 meses

Ranita cumplió 7 meses el día 5. así que ya hace más de una semana, pero bueno, perdonad el retraso, ahí va su resumen mensual:

COMIDA: La alimentación complementaria va bastante bien. Creo que Ranita no va a ser una gran comedora como Renacuajo, pero tampoco puedo decir que coma mal. El puré aún le cuesta un poco. Ya ha probado bastantes verduras y el pollo y aunque no le disgusta, no toma mucha cantidad. Sin embargo, la fruta es otro cantar. Me ha salido frutera o dulcera pero le gusta mucho, se toma el tarro entero y si se la das a trozos, la disfruta mucho también. Los cereales los toma 2 veces al día en biberón con leche artificial, por la mañana y antes de dormir, así que es un alivio grande para mí, ya que tengo la tranquilidad de poder separarme un poquito de ella si me hace falta. Ya se puede pasar muchas horas sin teta durante el día, al despertar hace una toma, pero ya normalmente hasta la hora de comer o más tarde no quiere, ni aunque le ofrezcas. Por las tardes, se toma mini meriendas de pecho, pero realmente cuando únicamente hace tomas buenas es de noche, mientras colechamos.  También le gustan las galletas de bebé, el pan y los gusanitos que le da su querido hermano. Respecto al peso, pesa unos 7.850 o así y mide 65,5 cm, así que sigue más o menos igual, da la impresión de estar más gordita de lo que realmente está.


SUEÑO: La operación "desalojo" fue un éxito rotundo. Los dos hermanos se acuestan alrededor de las 9 en el mismo cuarto, una en su cuna y otro en su cama y normalmente, se duermen sin mucho problema. Y nosotros podemos vivir un ratito, que se agradece. Esta rutina nos ha permitido desconectar un par de horas de niños, cenar más o menos tranquilos, dormitar un rato frente a la tele y hasta irnos a la cama los dos juntos y solitos durante unos minutos. Pero esta primera fase dura, como mucho, hasta las 12.30 o así, y yo, que estoy a veces recién acostada y muerta de sueño, me la llevo a nuestra cama, la enchufo al pecho y así pasamos la noche. Creo que con paciencia, podría darle el pecho y volver a ponerla en la cuna, pero ahora mismo nos funciona así, así que por ahora, no vamos a hacer más cambios. Además, últimamente, con las dos bronquitis seguidas que ha cogido, está pasando las noches bastante malas, así que si no colechamos, me da a mí que ya el descanso sería nulo para las dos. 

ACTIVIDAD FÍSICA: Este mes ha sido una gran explosión a nivel físico, sobre todo, estos últimos días. Lo de sentarse lo tiene ya más que dominado, tanto, que ha aprendido a lanzarse hacia delante hasta quedarse a cuatro patas o tumbada boca abajo y también, a recuperar su postura y volver a sentarse ella solita desde esas posturas. Y claro, esto supone que su movilidad se ha incrementado exponencialmente y que tiene unas ganas locas de gatear, aunque aún no le sale bien. Pone la postura sin problema y las piernas las mueve correctamente, pero los brazos no, con lo que no avanza. Reptando sí que consigue muchas veces alcanzar su objetivo y arrastrando el culete sentada, también. Se pone de pie agarrándose a cualquier cosa o persona, es uno de sus placeres máximos, En cuanto puede alcanzar algo que mida más de 20 cm, lo agarra y lo usa para ponerse de pie, a veces, con nefastas consecuencias, jeje! Gira como una peonza tumbada y sentada, echa los brazos para que la cojas, coge las miguitas de pan que se le caen con sus deditos...lo dicho, una explosión de desarrollo físico ha tocado este mes. 

OTROS: Sigue bastante calva y cada vez más rubita, el color de ojos aún no lo tiene definido, pero creo que va a terminar en marrón y sigue siendo tímida con los desconocidos. Su nivel de mamitis va en aumento, para mi desgracia, y sigue adorando a su Renacuajete lindo, pero también se pelean!! Síiii, yaaaa! Los dos quieren el mismo juguete y no os creáis que siempre gana él, no, que aquí la señorita se las gasta pero bien! Me hace muchísima gracia verlos interactuar :) "Mamáaaa, esta niña mampujaoooo! Qué niña, Renacuajo? Pos la hemmanaaa! Da muchos empujones!" jajaja, y yo me parto!
Ahh, y de dientes, a sus casi 7 meses y medio, aún nada!!! Se mete muchísimo la mano en la boca, pero no veo avance ninguno. Renacuajo tuvo el primero casi a los 9 meses, así que parece que el retraso en la dentición va de serie en nuestra genética!

Estos han sido los progresos de mi niña en su séptimo mes de vida. A ver qué nos depara el octavo, porque me temo que va a empezar la época más complicada como bimami hasta ahora! Deseadme suerte! ;)